En el jardín con… Monique Briones (La Paisajista)

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"Mi jardín interior es una selva"

Entrevista a Monique Briones (La Paisajista)

“La gente que me busca para que le diseñe un jardín, busca un jardín con sentido”. Monique Briones (Sao Paulo, Brasil) suena alegre y es torrente de palabras al otro lado del teléfono, recordando al agua que fluye como elemento central de muchos de sus jardines. Jardinera, paisajista e ingeniera agrónoma por vocación – a los 15 años sintió la llamada de la “naturaleza organizada” y empezó a diseñar sus jardines con alma hasta haber alcanzado ya el centenar de proyectos completos – es el alma mater de La Paisajista, estudio especializado en paisajismo desde Madrid para el mundo. Hoy la invitamos al jardín de floreStore para hablar de las diferencias entre paisajismo y jardinería, de jardines con alma, de cómo transforman las plantas los espacios cotidianos y del alma, claro, de los jardines.

¿Qué es el paisajismo? ¿En qué se diferencia de la jardinería?

Realmente el paisajismo es saber cómo poner cada cosa en su sitio. Dependiendo del estilo de jardín que quieras (funcional, ornamental…), el paisajismo es lo que te ayuda a distribuir los espacios. Y la jardinería es el acto de plantar, de mantener posteriormente, de cultivar… Es tratar con la planta, con la tierra, con las semillas, llevar a cabo tareas como podar, cortar el césped… Realmente, es bastante distinto, aunque hay mucha confusión con los dos términos. Hay muchos jardineros hoy en día que dicen que son paisajistas porque parece más eleganta y la gente se equivoca. No es eso. No es que yo vista un traje y entonces soy paisajista. No. Se puede ser paisajista y jardinero, yo lo soy. Pero son dos cosas distintas.

¿Cómo transforma el paisajismo los espacios cotidianos?

El paisajismo trata de trabajar sobre un espacio que está sin uso y darle funcionalidad. Coger un espacio que está feo, triste, aburrido… y darle belleza. El paisajismo te da el poder y el conocimiento para sacar el mayor provecho de cada espacio. Si tú tienes una terraza en casa en la que no hay nada, el paisajismo te ayuda a saber dónde queda mejor el mobiliario, las macetas para tapar con plantas las vistas a un vecino indiscreto, dónde poner la vegetación...

Eres paisajista y jardinera. ¿Es necesario ser lo uno para ser lo otro?

Yo siempre digo que sí. Tú puedes ser jardinero y no tienes por qué ser paisajista. Pero si tú quieres ser paisajista, yo creo que antes deberías ser jardinero. Hay mucha gente que no lo es: hay muchos arquitectos paisajistas que no tienen ni idea de jardinería, que entienden un poco de plantas, de cuál debe ir a la sombra, cuál al sol y poco más. Pero yo, particularmente, como profesional que diseña jardines con alma, considero que para hacer un jardín con alma tienes que implicarte. Y tienes que saber cómo va todo, no solo dónde poner las plantas en función del clima o la temperatura. Necesitas conocimiento de plantas, del suelo… Yo tengo conocimientos de ingeniera agrónoma y eso también me da una ventaja. Pero siendo jardinero ya se puede uno formar para ser paisajista, porque conocer los ritmos del campo: cuándo tienes que regar, cuándo tienes que abonar, cuándo tienes que intervenir en el jardín, te ayuda a planificar el jardín mejor. Esto es así porque si conoces el mantenimiento que necesitará el jardín que estás diseñando, y para conocerlo has de haber sido jardinera en algún momento, puedes planificar de modo que el jardín requiera menos mantenimiento y dé menos trabajo, por ejemplo. Conseguir que sea más un jardín para disfrutar que para que te esclavice los fines de semana.

El lema de su estudio es “Jardines con alma”. ¿Qué hay en el alma de un jardín?

Realmente el concepto, más que el alma del jardín, es que yo siempre digo que para hacer un jardín con alma tienes que dejar un poco de la tuya. No es el genius locus, es que tu alma se quede impregnada. Hacer las cosas con pasión. Es involucrarte. Es realmente traducir lo que las personas que van a usar el espacio querían y necesitan y plasmarlo. El alma del jardín es un poco eso. Y este concepto es un poco más complicado de entender, de explicar. Muchas veces la gente me pregunta: ¿Pero cómo va a tener un jardín alma? (Monique reflexiona un momento) Pues sí, la mía.

Los romanos plantaban jardines para demostrar estatus, los griegos para practicar el conocimiento… ¿Por qué creamos jardines o paisajes hoy en día? ¿Qué buscamos con ellos?

Sigue pasando lo mismo que antes. Hay mucha gente que quiere un jardín por estatus, otros quieren un sitio para que disfruten los niños. Hay personas que quieren un jardín para hacer eventos de fin de semana con los amigos, para invitar, para comer, para cenar, para disfruta, para desestresarse cuando llegan a casa después de un día de trabajo agobiante… y hay quienes lo quieren porque el vecino lo tiene muy chulo (risas). Y también tenemos el estereotipo del jardín del millonario, por pura ostentación, lleno de árboles y plantas enormes, cada una de un tipo, buscadas claramente para impresionar. Para demostrar la posición de una persona. Hoy en día se hacen jardines por muchísimas razones. Yo tengo claro que la gente que me busca a mí, lo que quiere es un jardín con sentido. Con alma, que transmita, que les haga sentir abrazados. Que les haga recuperar fuerzas del día a día. Eso es lo que intento que tengan los míos. Mis jardines son maximalistas, con mucha planta, muy llenos de vida. Hoy en día se hacen jardines por muchísimas razones pero la principal debería ser por conectar con la naturaleza, por volver a lo primordial, a lo que realmente importa. Ésta es la razón por la que yo hago esto: para que, valorando la importancia que las plantas tienen en nuestra vida un día, tal vez, quién sabe… aprendan a valorar la naturaleza y se decidan a trabajar para salvar el planeta.

“Para diseñar un jardín con éxito, debes saber cómo unir los deseos y las necesidades de las personas que te piden que les hagas un jardín” ¿Cómo lo consigue? ¿Cómo llega a la conclusión de que es ése jardín y no otro el que debe crear en un espacio determinado?

Pienso que es una cuestión de empatía. Para identificar las necesidades de las personas que te están encargando que les hagas un jardín, primero tienes que sentarte con esas personas y tener una charla larga y tendida, preferiblemente en el sitio que vayas a ajardinar. Así ya ves el entorno, la vivienda, averiguas si la familia tiene perros o animales que vayan a salir al jardín, niños… cosas que debes saber porque todo eso es determinante. Pero, sobre todo, yo creo que para saber lo que las personas quieren necesitas un alto nivel de empatía y saber qué preguntarles. No puedes llegar, poner una serie de plantas y pensar que ya van a estar contentos. Debes saber hasta qué tipo de alergias tienen. Son muchos factores y, aunque es normal tener una base de preguntas que te pueda orientar para saber lo que el cliente quiere, pero si tienes un nivel de empatía bien desarrollado, mejor. Porque entonces te identificas con ellos y es mucho más operativo para traducir en jardín lo que quieren.

A lo largo de todos estos años y con un centenar de proyectos completos de jardín en su haber… ¿Ha encontrado el Método Monique? ¿Cuándo sabe que el jardín que va a presentar es el que quiere presentar?

Fíjate mira, hoy justo lo comentaba. Esto es como la anécdota del tornillo de mil euros y de la necesidad de saber qué tornillo cambiar. Tengo un jardín en Boadilla del Monte que, aunque lo hice para un cliente, en realidad era mi jardín, porque era un jardín que yo tenía en la cabeza desde pequeña. Hay jardines que son en realidad un préstamo de tus sueños al cliente porque conectas con él de tal forma y sabes tan claramente lo que quiere, que le prestas tus sueños. Prestas los jardines que tienes dentro ya y los regalas a los clientes. Y luego, últimamente lo que me pasa es que simplemente sé lo que tengo que poner en cada sitio. Eso es por la experiencia, que convierte el proceso en automático. No mecánico, pero sí automático. Lo miras y sabes qué ubicar en qué sitio para que quede todo perfecto. No sé si es el Método Monique, pero no tenemos problemas de que el cliente nos diga que no le gusta. La labor previa de investigación del cliente, de conocerlo, de saber qué le gusta, de dónde viene, qué quiere, dónde ha pasado los veranos… es muy intensa. Y todo eso cuenta.

Dice en la presentación de su estudio que “quien no siembra un jardín en su interior tampoco lo siembra fuera”. Si su jardín interior saliera a la superficie… ¿Qué contemplaríamos?

El agua lo primero. El agua tiene que estar siempre en un jardín. Y si es en forma de arroyo y de estanque, mejor que mejor. Luego, un llorón. El llorón es un árbol que me chifla. Siempre intento ponerlo cuando se puede. Yo tengo tres jardines míos que he hecho en esta vida para mi. El primero estaba en medio de la selva y tenía un estanque, era de plantas de los alrededores que iba reuniendo. El segundo lo hice en Aranjuez, en una casa que alquilé para esto, y era un jardín muy ecléctico, era un estilo muy mío en el que había mucho bambú porque es una planta que me gusta mucho y que siempre intento poner también; era un jardín que no se podía incluir en ningún estilo, porque lo que pretendía era enseñarle a la gente todo lo que se puede hacer en un jardín. Y el último está en la montaña y todavía estoy trabajando en él; también lleva muchos llorones, estanques, arroyos… No creo que tenga un estereotipo de jardín pero sí hay algunos elementos que tienen que estar, fundamentalmente el agua. Si me preguntas por un jardín para plantar donde estoy ahora mismo, sería una selva. Mi jardín interior… es una selva. Yo soy totalmente selvática, indómita… y echo mucho de menos la selva, porque crecí en ella. De ella se me quedó mucho el concepto de maximalismo. En la selva, solo el tronco de un árbol alberga muchas plantas. Ése es mi tipo de jardín. Has sacado algo de mi que ni siquiera sabía (risas). Nunca lo había pensado así, pero sí, ahora lo tengo claro. Lo que hay que hacer para conocerse (risas).

La conversación con Monique termina y, con ella, se apaga la voz al otro lado del teléfono. El jardín se repliega sobre sí mismo como las flores en las cactáceas cuando atardece. Sin embargo, las impresiones de La Paisajista, lo que de ella hemos aprendido, su acento magnético y su voz, perviven como eco entre las plantas y flores del jardín de floreStore.

Muchas gracias por visitarnos en el jardín, Monique. ¡Hasta la próxima!

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